En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor. Si me río de mi sombra como no lo voy hacer de lo que me asombra

18 de marzo de 2014

He sido secuestrado por mi doctora




 
La no comparecencia en este medio social, donde

no he podido leer esas perlas literarias que suelen dejar ,como  tampoco ponerme al día de esa música que nos selecciona un señor que dice ser Gandía.

Tiene una explicación la cual debo pregonar decir informar y comentar. Para que se enteren mis fieles y queridas blogueras y blogueros las cuales me hacen sonreír siempre que las veo aparecer

 por aquí.
 

He sido secuestrado por mi doctora, que me ha seguido perseguido hasta que la moza por fin dio conmigo.

 

Ella tiene una ilusión, y es hacer un trasvase desde el nacimiento de mi lagrimal, para las cataratas del Niágara aumentar su caudal.

 


En un descuido escabullirme he podido, sé que por poco tiempo será, ya que el trasvase no lo logro terminar.

 

Por tal motivo no dudará en contratar a Paco Lobaton para que me busque y me encuentre por cualquier rincón.

 


6 de marzo de 2014

el archivero y el escritor quieren que me de ardor



Tengo dos amigos virtuales a uno me lo encontré agarrado aun masclet,el otro como no podía de otra forma ser, agarrado a un pincel 

Uno el oficio de archivero le han dado, es que parece que puede ser de fiar,ya que el pobre hasta lo hace sin cobrar, dándole vergüenza el rechistar  

El otro se metió en un berenjenal pues de todos alguna cosillas se quiere enterar para su historia Australiana poderla contar, presumiendo de lo que en su país acaba de dejar.

Y asi el libro la Canción de Matilda poderlo el hombre terminar.

 


Asisto, soy testigo virtual de una apuesta, donde el protagonista soy yo ¿Que hago ahora? A quién le doy la razón, me da por pensar lo que le decía a mi primo Salomón, que muy buen resultado al hombre le dio, pues ningún niño tuvo que lisiar, para saber de qué madre se podía fiar. 

Pienso yo tengo dos manos dos tibias y dos peronés, cual me corto que no me pueda doler. 

Entonces a cuál de los dos le voy a dar la razón, sí uno pierde tiene que acoquinar, gana el otro, pero de los nervios puede enfermar, pues si tiene que tomar dos cafés que ¡vaya usted a saber! Lo que en el bar le pueden ofrecer  

Lo mejor que investiguen hasta donde puedan o quieran y tengan cuidado con los agentes de seguridad, no se tenga que alguna ínsula
 
pagar para el Reino cámbrico engordar